Benidorm

¡Bienvenidos otra vez viajeros! Hoy nos alejamos un poco de Cantabria y nos vamos a Benidorm.

Fui allí hace un par de meses, fue un viaje express en toda regla, reservé el apartamento un día antes de ir con mi familia y estuvimos allí 4 días. Fue un viaje corto, pero intenso.

Una escapada necesaria para romper con la rutina.

Para ser sincera, al principio fui un poco a regañadientes, yo en realidad quería ir a Barcelona porque tampoco lo conozco y porque no soy muy fan de la playa, pero como en casa somos 5, ganó Benidorm por mayoría ¡y cómo me alegro!

No solo cumplió su función de romper con la rutina, sino que también me ayudó a encontrarme conmigo misma, a conocerme un poco más y a estrechar los lazos con mi familia, sobre todo con mi madre.

Aunque la zona de levante es más conocida para los turistas, nosotros fuimos a poniente y fue todo un acierto. Es cierto que en levante hay más movimiento y más juventud, pero poniente era perfecto, tranquilo a cualquier hora del día y por lo que comentaban las personas que paseaban por allí, la playa de poniente es mucho mejor, es más grande y no tiene rocas como la de levante.

A pesar de no gustarme la playa, dejé mis complejos a un lado y me lo pasé como una niña pequeña.

Estuve en dos miradores. El primero que visité fue el mirador de Benidorm, también conocido como el balcón del Mediterraneo.

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Es el mirador que separa la playa de levante de la playa de poniente. Es un mirador realmente bonito, tenía varios bares con terraza y algunos puestos de vendedores artesanales. Lo que más me gustó fue una pequeña plazoleta que hay. Al acercarme al borde del mirador, sentí que estaba en la proa de un barco, la brisa del mar me acariciaba la cara y de fondo se escuchaba la melodía de la guitarra de un hombre que estaba tocando. Fue un momento mágico.

Al día siguiente, fuimos al otro extremo de poniente, allí esta el mirador de la Ermita Virgen del Mar.

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Para acceder a él hay dos caminos, por escaleras o por una cuesta, yo fui por la cuesta, llevaba la silla del niño.

Llegué arriba medio muerta, estaba agotada, y no sé si fue porque era una cuesta que parecía que no acababa nunca o porque la silla que llevaba es más mala que el diablo porque cuesta mucho manejarla. Cuando llegué y cogí aire, me di cuenta de que había merecido la pena pasar ese cansancio.

Tenía delante de mí otro momento mágico, se veía desde ahí Benidorm en su gran mayoría. Los altos edificios, parecían pequeños desde ahí arriba. Sin duda volvería a subir allí si alguna vez vuelvo a Benidorm.

Otra de las cosas que más me gustó fue el aparthotel El Faro, fue donde nos quedamos. Tenía una terraza increíble con unas vistas preciosas a la playa y a la famosa roca de Benidorm, una terraza perfecta para ver el amanecer.

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A pesar de no tener un servicio de habitaciones como en la mayoría de los hoteles, eso fue un punto a favor, porque al menos a mí, me hizo sentir como si estuviese en una casa propia y estuve muy a gusto. Lo malo del apartamento, era el suelo, resvalaba muchísimo si tenía algo de arena, algo lógico estando tan cerca de la playa como está situado, pero estaba todo solucionado con barrer un poco.

Una de las noches de las que estuvimos allí, decidimos ir a tomar un cóctel. Mi padre se pidió un mojito, mi madre un sex on the beach, mi hermana un daiquiri de fresa y yo un tequila sunrise y la verdad estaban asquerosos, el único que mereció la pena fue el daiquiri que se pidió mi hermana. Pero a pesar del mal sabor de boca que nos dejaron y y quedarnos sin el sueldo de medio mes, tenían una buena presentación y el mejor recuerdo son las risas que compartimos contando anécdotas, compartiendo un momento en familia. Algo que no pasa mucho en nuestra rutina del día a día.

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El tiempo acompañó muchísimo, hizo genial y volví morenita a casa. ¡Fue una pasada!

Me llevé un buen recuerdo de Benidorm y siendo sincera, no tendría problema en volver aunque al principio no quería ir.

Mamá, si estás leyendo esto, te quiero.

Se pasó toda la estancia en Benidorm riendose de mí porque al final me estaba gustando la experiencia y claro para no darla la razón, la decía que no me estaba gustando nada, pero de vez en cuando se me escaban cosas como “Qué bonito” o “no quiero ir a casa” y claro, se me vio el plumero y como siempre mi madre tenía razón.

Asique sí, volvería a Benidorm.

¿y a vosotros? ¿qué es lo que más os ha gustado de Benidorm? ¿habéis ido alguna vez? ¡Contarme!

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3 comentarios sobre “Benidorm

  1. ¡Pero que bueno que hayas tenido un viaje increíble! y el privilegio de haberlo disfrutado en familia. No sabía que ese lugar existía y ha despertado mi interés en conocerlo. Soy Mexicana y solo he ido a España una vez, cuando visite Barcelona, seguro que algun día (esperemos que sea muy pronto) lo conozcas, porque Barcelona me dejo muy enamorada y creo que encierra tantas cosas magnificas que deben descubrirse.
    Saludos y un abrazo desde Chihuahua, México

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      1. Gracias por la recomendación, así lo haré, porque definitivamente debo volver a España por unas patatas bravas!, ojala un día tú también puedas visitar las maravillas de mi México lindo y querido 😀

        Le gusta a 1 persona

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